Saltar al contenido
jueves 29 de octubre de 2026 Anúnciate con nosotros  ·  Contacto

MÉXICO LINDO

El país contado a colores

Cultura

Papel picado de Huixcolotla: el cincel que viste de color las ofrendas

El papel picado de San Salvador Huixcolotla se hace a golpe de cincel sobre bloques de papel de china. Su historia, su técnica y cómo vive la tradición.

Por Redacción México Lindo 16 de octubre de 2026 Lectura: 4 min
Ilustración de hileras de papel picado en tonos rosa mexicano, naranja, amarillo, verde y turquesa, con calados finos, colgadas sobre un poste de madera bajo un cielo azul claro
Imagen ilustrativa generada con IA

Por Marisol Escandón

En San Salvador Huixcolotla, cuando se acerca noviembre, el pueblo suena distinto. Desde los talleres familiares llega un golpeteo seco y constante: el martillo cae sobre el cincel, el cincel atraviesa decenas de hojas de papel de china y, al levantar el bloque, aparece una calavera sonriente, una cruz o una flor de cempasúchil calada con precisión. Afuera se secan pilas de pliegos rosa mexicano, naranja, morado, verde limón y amarillo, y la luz de la tarde se cuela por sus huecos como si fueran encaje. Aquí nace buena parte del papel picado que adorna las ofrendas de México.

Huixcolotla está en el valle de Tepeaca, al oriente de la ciudad de Puebla. Su nombre, de origen náhuatl, se traduce como «lugar donde abundan espinas torcidas», en alusión al huixtle o uña de gato, un arbusto espinoso de la región. El 22 de septiembre de 1998, el Gobierno de Puebla declaró Patrimonio Cultural del Estado la artesanía del papel picado a mano elaborada en el municipio, al que desde entonces se le reconoce como la cuna de este oficio.

De las tijeras al cincel: la historia del papel picado

La memoria local, recogida por la prensa poblana, sitúa el origen del oficio a mediados del siglo XIX, en tiempos de las haciendas. Los peones estaban obligados a comprar en las tiendas de raya, y entre los productos que ahí se vendían estaba el papel de china. Con ese material, en los ratos que dejaba el trabajo del campo, los pobladores empezaron a recortar adornos para las fiestas religiosas y para el Día de Muertos, primero con tijeras y después con cinceles de hierro forjado, que permitieron diseños cada vez más finos.

El oficio pasó de padres a hijos y se vendió primero en los pueblos vecinos. Según la misma crónica regional, hacia 1930 ya se conocía en otras partes de Puebla y en Tlaxcala, y desde los años sesenta llegó a la Ciudad de México, de donde dio el salto a exposiciones en Estados Unidos y Europa. Hoy es una de las artesanías mexicanas más reconocibles en el mundo.

Cómo se hace el papel picado de Huixcolotla

La técnica quedó descrita con detalle en la solicitud de indicación geográfica publicada en 2026 en el Diario Oficial de la Federación: se trata de una perforación manual por impacto, hecha con herramientas metálicas como cinceles, sacabocados y medias cañas, sobre bloques superpuestos de papel de china o de plástico colocados en una base de soporte. El artesano sigue un patrón dibujado previamente y cada golpe controlado abre una pequeña cavidad; juntas, forman composiciones de simetría y repetición que exigen precisión milimétrica. La prensa regional calcula que cada bloque suele reunir unas 50 hojas, de modo que un solo diseño se multiplica de una vez.

Los motivos cambian según la ocasión, porque el papel picado se adapta a bodas, fiestas patronales, bautizos y Día de Muertos; en esta temporada dominan las calaveras, las cruces y las flores. Cada diseño empieza como un dibujo del artesano sobre el bloque de papel, y cada taller guarda sus patrones como parte de su herencia. El Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Secretaría de Educación Pública coinciden en que, en la ofrenda, el papel picado representa el viento o el aire: por eso se cuelga en lo alto, donde se mueve con cualquier corriente y hace bailar sus sombras sobre el altar.

Un oficio que sostiene a un pueblo

La artesanía no es un pasatiempo en Huixcolotla, sino el corazón de su economía. De acuerdo con el Gobierno de Puebla y la Universidad Tecnológica de Tecamachalco, el papel picado representa el 59 por ciento de las unidades de la industria manufacturera del municipio, con 236 empresas activas, y es la principal fuente de ingreso de más del 80 por ciento de las familias. Para proteger ese trabajo frente a las imitaciones, el Gobierno del estado presentó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, el 30 de abril de 2026, la solicitud para declarar la indicación geográfica «Papel Picado de San Salvador Huixcolotla, Puebla», que delimita la producción al territorio del municipio.

Quien quiera conocer el oficio de cerca encontrará talleres familiares en el pueblo; el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura registra ocho casas de artesanías en el municipio. Las semanas previas a noviembre son las de mayor actividad, cuando el papel sale por montones rumbo a mercados de todo el país. Lo ideal es comprar directamente a las familias artesanas y preguntar por la técnica: pocas cosas emocionan tanto como ver aparecer una figura completa al levantar el bloque. Si planeas una ruta de temporada, el papel picado poblano dialoga con otras tradiciones que hemos contado en México Lindo, como la velación en Pátzcuaro y Janitzio o la Feria del Alfeñique de Toluca, y Puebla guarda más paradas para el viajero curioso, como la niebla y el café de Cuetzalan.

La celebración del Día de Muertos fue proclamada por la UNESCO en 2003 como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial, y en 2008 quedó inscrita en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Cada vez que una tira de colores ondea sobre una ofrenda, en una plaza o en la fiesta de un barrio, viaja con ella el trabajo paciente de las familias de Huixcolotla, que siguen convirtiendo el papel en un encaje de luz.

Más de Cultura