Real de Catorce: plata, desierto y fe en la Sierra de Catorce
Real de Catorce, Pueblo Mágico de San Luis Potosí: cruza el túnel Ogarrio, recorre su pasado minero, la fiesta de San Francisco y Wirikuta, y cómo llegar.
Por Xóchitl Manzanares
La entrada es un túnel. Dentro, la luz del día se apaga a los pocos metros y el aire se vuelve frío, con olor a piedra húmeda y a polvo de mina. Los faros iluminan las paredes de roca que alguna vez abrieron los barreteros, y el eco del motor acompaña durante más de dos kilómetros hasta que, de golpe, aparece una boca de claridad. Del otro lado esperan calles empedradas que suben y bajan, fachadas de cantera y adobe del color de la tierra, balcones de herrería y un silencio de montaña que solo rompen las campanas. Así se llega a Real de Catorce, el pueblo que la plata levantó en lo alto del altiplano potosino.
Real de Catorce está en la Sierra de Catorce, al norte de San Luis Potosí, a unos 2,750 metros sobre el nivel del mar, y se incorporó al programa de Pueblos Mágicos en 2001. Su historia tiene dos caras que conviven en cada esquina: la de un real de minas que llegó a ser uno de los más ricos de la Nueva España y la de un territorio sagrado para el pueblo wixárika, que cada año camina cientos de kilómetros hasta el desierto que se extiende a sus pies.
El túnel Ogarrio, la puerta de Real de Catorce
El túnel Ogarrio mide 2,300 metros y se inauguró oficialmente el 2 de abril de 1901, aprovechando el socavón de una mina, para comunicar al pueblo con otras localidades mineras y facilitar el traslado de mineral hacia las haciendas de beneficio. Su nombre recuerda a un pueblo de España. Hoy es el acceso principal para los autos y tiene un solo carril, de modo que el paso se alterna por turnos y en temporada alta la espera puede ser larga. Junto a él está incluso la Capilla del Túnel Ogarrio, que el INAH cuenta entre los monumentos del pueblo.
La plata que construyó el pueblo
El mineral se descubrió hacia 1772. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en agosto de 1773 se halló una veta en el paraje conocido como Los Catorce, y en 1782, en menos de un mes, se registraron 48 minas de plata, entre ellas La Descubridora, La Maroma y La Purísima. El auge fue tal que hacia 1795 se calculaba una población de 15 mil personas. El minero Silvestre López Portillo, con experiencia en Guanajuato y el Cerro de San Pedro, encabezó el asentamiento en años de frío, aridez y epidemias.
Esa bonanza dejó huellas que hoy se pueden recorrer. En la mina La Purísima se usó por primera vez en México la dinamita, en 1873, y en 1893 llegó la energía eléctrica a los trabajos mineros. La zona de monumentos históricos, declarada el 29 de noviembre de 2012, reúne 123 monumentos construidos entre los siglos XVIII y XIX en 68 manzanas: haciendas de beneficio, puentes de piedra, el palenque de gallos, la plaza de toros y casas señoriales que se asoman a la sierra.
Qué ver en Real de Catorce: parroquia, Casa de Moneda y plazas
La Parroquia de la Purísima Concepción es el corazón del pueblo. Los mineros donaban una cantidad diaria para construirla; en 1800 se derrumbó su cúpula y un incendio consumió algunos altares, y tras la reparación encargada en 1807 a Juan Crouset fue inaugurada diez años después. Adentro se venera la imagen de San Francisco de Asís, a quien los lugareños llaman con cariño Panchito o el Charrito, y sus muros guardan numerosos exvotos: pequeñas pinturas en lámina con las que generaciones de devotos agradecen favores recibidos.
A pocos pasos está la Antigua Casa de Moneda, que Santos de la Maza comenzó a construir en 1863; la ceca se inauguró en 1865 y fue clausurada un año después por Maximiliano de Habsburgo. La Plaza de Armas, antigua Plaza del Comercio, se transformó en jardín en 1885 y en 1888 recibió su kiosco y sus arcos de herrería. Desde ahí conviene subir sin prisa por las calles hasta asomarse a las cañadas.
Octubre, mes de peregrinos
Octubre es el mes de la fiesta grande. El día central de San Francisco de Asís es el 4 de octubre, aunque los festejos comienzan desde septiembre y los peregrinos siguen llegando durante semanas. Al amanecer del día 4 se cantan las mañanitas al santo y se celebra una misa al aire libre que reúne a miles de fieles. Las calles se llenan entonces de acordeones y de puestos de veladoras, milagritos, nueces, tunas y gorditas. Quien prefiera un pueblo tranquilo puede ir en otra temporada; para Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre, el panteón también se viste de flores.
Wirikuta, el desierto sagrado al pie de la sierra
Hacia el poniente, la sierra desciende al desierto de Wirikuta, el lugar al que los wixáritari peregrinan desde sus comunidades de la Sierra Madre Occidental. Un decreto estatal de 1994 protegió sus lugares sagrados y su ruta de peregrinación en Villa de Ramos, Charcas y Catorce, y en 2000 se declaró el Sitio Sagrado Natural de Wirikuta, con más de 140 mil hectáreas. Al Cerro del Quemado, punto culminante de esa peregrinación, se sube a pie o a caballo. La regla es una sola: se visita con respeto, sin tocar ofrendas ni cortar plantas, y el peyote no se colecta.
La otra aventura es bajar en Willys, los viejos todoterreno que recorren el antiguo camino empedrado de unos 12 kilómetros entre el pueblo y Estación de Catorce, donde llegaba el tren. En el trayecto aparecen el Paso del Diablo, la Cuesta de los Arrepentidos y el Socavón de la Purísima. También hay caminatas guiadas al llamado pueblo fantasma, un conjunto de ruinas mineras de calles vacías y muros de piedra que el viento ha ido limando.
Cómo llegar a Real de Catorce y qué llevar
Desde la capital potosina son más de 220 kilómetros. La ruta sigue la carretera federal 57 hasta Matehuala y luego la carretera 62 rumbo a Cedral, famosa por su cajeta de leche de cabra; unos 11 kilómetros después de Cedral se toma la desviación a la izquierda por un camino empedrado que lleva a Dolores Trompeta, en la entrada del túnel. Para quien viaja en autobús, desde la terminal de Matehuala salen corridas hacia Dolores Trompeta. A esta altura las noches de octubre son frías, así que conviene llevar chamarra, calzado cómodo para el empedrado, agua y protector solar.
Si el altiplano te deja con ganas de seguir explorando el estado, en México Lindo te contamos qué ofrece la Fenapo en San Luis Potosí y por qué Real de Catorce aparece entre los destinos que cuestan hasta la mitad que Cancún y Tulum. Al volver por el túnel, queda la sensación de dejar un pueblo que guarda en la piedra la memoria de la plata.


